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¿Cómo es vivir en Japón?: Desmitificando el país nipón.

Japón es un lugar maravilloso. Todos los japoneses son extremadamente educados, respetuosos y amables. No importa cómo seas o qué ropa lleves, en Japón nadie te mirará raro por ir con vestidos de lolita por la calle. Es un país de ensueño donde todo es perfecto y los únicos problemas reales son los terremotos y tsunamis. ¿Verdad?

Pues no.

Todos los bloggers y youtubers que os dicen que Japón es exactamente el país ideal que os habíais imaginado os están mintiendo.

Japón es un país altamente mitificado por los occidentales, supongo que debido a su cultura, tan diferente y extraña para nosotros, y la distancia a la que se encuentra. Un lugar lejano al que pocos tienen la oportunidad de ir, unido a una maravillosa campaña publicitaria llevada a cabo por el gobierno para autopromocionarse, han creado una inevitable idealización de lo desconocido. (Todo esto dejando de lado las historias bizarras que nos llegan por internet y damos por hecho que son normales, como si los japoneses fueran algún tipo de raza alienígena completamente ajena al ser humano).

Akihabara, Tokyo

La realidad es que el extranjero medio llega a Japón con altas expectativas y, por lo general, acaba dándose un buen golpe. Sí, Japón es un país increíble, con una cultura única y repleta de cosas buenas, pero vivimos en el mundo real y el País de las Maravillas no existe; ninguna sociedad es perfecta, y la japonesa, desde luego, no es como la vemos desde occidente.

Si tu sueño es venir a Japón, hacer muchos amigos japoneses, ir vestido de tu personaje de anime favorito por la calle y vivir la vida friki de en sueño que te creías que podías llevar aquí, ten cuidado con tus expectativas: Japón es mucho más grande que el barrio de Harajuku.

Los japoneses han sabido venderse bien, y aquellos que vengan como turistas disfrutarán de todo lo que se ha promocionado: una cultura única y diferente, samurai, castillos ninja, casas antiguas, kimonos y gente agradable con una sonrisa permanente en la cara. Pero la sociedad japonesa real, vivida desde dentro, es otra cosa. Al igual que todas las demás, tiene sus partes buenas y sus partes malas, y un extranjero que venga con idea de quedarse aquí va a ser el primero en darse cuenta de todas ellas.

Pensemos en que Japón ha sido una isla cerrada en sí misma durante siglos.

Esto ha producido una cultura que no se puede encontrar en ningún otro lugar, pero también ha creado a gente que no está acostumbrada a tratar con extranjeros. Eso, unido al hecho de que los japoneses son, por lo general, tímidos, hace muy difícil que tú, extranjero maravillado por este país y con muchas ganas de hablar, conocer y hacer amistades, llegues a lograrlo realmente.

Los japoneses son gente a la que le gusta la normalidad. Tienen una sociedad muy homogénea y viven en un mundo que se rige por reglas que siguen a rajatabla y acciones pensadas para prever todos los posibles problemas, de forma que, simplemente, estos no lleguen a ocurrir nunca. De esta manera, un japonés jamás tendrá que encontrarse en la incómoda situación de necesitar improvisar. Hablar con un extranjero saca al japonés de su zona de confort. “¿Podrá entenderme bien?” se preguntan. Solo el 2% de la población de Japón es extranjera (frente a los porcentajes que rondan el 15% en algunos países europeos, ¿veis la diferencia?), y el japonés es un idioma muy complicado (ya escribiré una entrada al respecto), por lo que, lo más probable, es que cualquier extranjero con el que un japonés se pueda topar no entienda ni una palabra de japonés. “No me va a comprender ¿Cómo saldré de esa incómoda situación?” piensan, llegando a la conclusión de que lo mejor es, sencillamente, ignorar al que no es japonés.

Porque no, a pesar de lo que mucha gente cree, los japoneses no hablan inglés. ¿Qué os esperabais? En España, un país dentro de un continente donde todo el mundo estudia y habla inglés, con un idioma que posee una gramática similar, donde nos pasamos once años de nuestra vida recibiendo clases de dicha lengua, poca gente lo entiende bien. ¿Creéis que un japonés, que no tiene tantas oportunidades de conversar con un angloparlante y cuyas estructuras distan mucho de ser parecidas, va a hablarlo mejor?

Esto hace que el extranjero se tope con un muro invisible: ¿cómo hago amigos si los japoneses no quieren hablar conmigo?

Y esto, dando por supuesto que te manejas en su idioma, porque si no eres capaz de comunicarte en japonés, ya te puedes ir despidiendo, (o tener la suerte de encontrar a alguien que controle un poco de inglés, que sí, alguno hay). Cuando llevaba ya ocho meses viviendo en ese país conocía gente europea que aún no había hecho ni un amigo japonés y estaba altamente frustrada porque no tenía con quién poner en práctica el idioma.

Gion Matsuri, Kyoto

Y atención, porque os estoy hablando de gente que tiene trabajos cuyos compañeros son japoneses o asiste regularmente a actividades, (como clases de artes marciales), con otros estudiantes japoneses. Gente cuyo nivel de japonés es intermedio-alto y puede manejarse en conversaciones perfectamente. Pero la persona japonesa, sencillamente, no interactúa con un extranjero como si fuera uno más. Y si lo hace, cuidado, que aunque para nosotros sea normal considerar amigo a una persona con la que hemos quedado un par de veces, ellos necesitan hacer planes conjuntos cuatro, cinco, seis o las veces que haga falta para decidir si les merece la pena emplear su tiempo en esa amistad. Todo esto hace que el extranjero acabe teniendo una extraña sensación de soledad que puede llegar a ser muy frustrante.

Entonces, ¿cómo se llega a crear relaciones con japoneses? Sinceramente, es difícil de decir. He participado en muchas quedadas de intercambio de idiomas donde he conocido a japoneses abiertos e interesados en hablar con extranjeros (o más bien, en tener a un extranjero con el que poder practicar su inglés, coff, coff), pero la gente que encuentras allí difícilmente se convierte en amigos permanentes. He trabajado en una empresa japonesa donde todos eran muy agradables, pero ninguno parecía querer crear una amistad más allá de la profesional, y he ido a bares donde el alcohol ha servido de inhibidor para la timidez japonesa, y aun así, mi contador de amigos suma un total de dos. Sí, tras ocho meses, y a uno lo conocí en Europa.

Pero bueno, ¿y qué hay de la parte friki de Japón? Todos sabemos que es el país del anime y las lolis. Chicos, Japón no es un parque de atracciones. ¿Te gustan el anime y el cosplay? ¡Maravilloso! Es cierto que aquí encontrarás referencias a tus series favoritas en muchos lugares, (incluso sin mencionar los barrios de Tokyo dedicados a ellas), y, por supuesto, darás con otros fans del cosplay, podrás ir a eventos, disfrazarte y tener mucho éxito. Porque a pesar de la dificultad mencionada de los japoneses para interactuar con extranjeros, los occidentales resultamos exóticos para ellos y llamamos su atención. Que no se atrevan a acercarse a nosotros no significa que nos odien, de hecho, si eres extrovertido y das el primer paso para hablar con ellos, (en japonés, por supuesto), encontrarás mucha gente que resulta estar deseando interactuar contigo, (aunque como he dicho antes, esto no se traduzca en una amistad a largo plazo).

Pero todo esto no significa que puedas vestir como te guste por la calle y que nadie te vaya a mirar raro.

Si hablamos de vivir aquí, de incluirte en la sociedad japonesa, tienes que cumplir los estándares o no encajarás. No hay nada que adoren más los japoneses que la normalidad y el uniforme. Los cosplays están muy bien, pero dentro de su lugar correspondiente, igual que en cualquier otro país del mundo. Os contaré un secreto: existen japoneses que ni si quiera ven anime (no, Naruto tampoco). Aquí no quieren a gente con el pelo de colorines trabajando en sus empresas, (y no hablemos ya de tatuajes), y dan por supuesto que siempre irás vestido con traje o uniforme. Por supuesto, existe cierta indulgencia hacia los extranjeros porque comprenden que nuestra cultura es diferente y aceptan que en nuestros países ciertas cosas no se vea tan mal, pero eso no significa que sea algo normalizado y mucho menos que puedas ir con cualquier tipo de imagen sin que nadie te juzgue, al igual que te ocurriría en occidente.

Fushimi Inari, Kyoto

Tras leer esto, ¿es Japón cómo te pensabas, o te estás dando cuenta de que realmente tenías una imagen mitificada del país? Todo lo comentado, unido a otros elementos que trataré en la segunda parte de esta entrada, crean lo que muchos extranjeros que han venido a vivir al país nipón han denominado como las Fases 1 y 2. Estas Fases son las supuestas etapas por las que todo extranjero que reside en Japón acaba pasando. La Fase 1 representa el embelesamiento, cuando todo es nuevo, bonito y brillante. Pero inevitablemente uno se topa con la realidad y acaba en la Fase 2, donde te das cuenta de que Japón no es un anime y te encuentras con problemas que no sabías que existían en esta sociedad. Por último, algunos de nosotros defendemos la existencia de una Fase 3, adquirible solo si uno es capaz de aprender de la experiencia de pasar por la Fase 2, aceptando lo que realmente es Japón y disfrutándolo por lo que es y no por lo que querías que fuera.

Si te interesa conocer con más profundidad este proceso de adaptación a Japón y cómo se desarrolla el descubrimiento de los problemas vividos desde dentro, te recomiendo que leas la segunda parte de esta entrada: Las Fases del extranjero: Acostumbrándose a Japón.

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